En Física intentamos decirle a la gente las cosas de una manera tal que comprendan algo que nadie antes sabía. En el caso de la poesía, la finalidad es exactamente la opuesta.(Paul Dirac)
jueves, 17 de septiembre de 2015
jueves, 10 de septiembre de 2015
miércoles, 26 de agosto de 2015
miércoles, 29 de julio de 2015
SEXTINA DEL ACRÓBATA
Y vivir quiero ahora entre las flores,
de crin reposo, yo inmortal noctámbulo,
a veces firme o torpe, un flaco acróbata
que entre las cuerdas toca un beso,
clavado al aire, vivo más que muerto,
el florícola demencial del sueño.
de crin reposo, yo inmortal noctámbulo,
a veces firme o torpe, un flaco acróbata
que entre las cuerdas toca un beso,
clavado al aire, vivo más que muerto,
el florícola demencial del sueño.
Etiquetas:
LA MATEMÁTICA DE LA POESÍA,
POEMA DEL LIBRO: SEXTINAS
domingo, 17 de mayo de 2015
sábado, 25 de abril de 2015
EL CIELO QUE SE DISUELVE
y el mundo se desmoronaba en risos telepáticos
y las promesas sempiternas tiznaban sus mechones.
Yo era un inaudito deambulando en la galaxia,
Merodeaba el aeropuerto para dormir en sus escaleras,
tiritaba en las madrugadas, dibujaba lunas,
enumeraba piedras, envolvía árboles, coleccionaba
avenidas.
El cielo se disolvía con garúas de metal,
los días oníricos desaparecían como dígitos,
había pantallas en
el piso y acuarelas en el aire,
tú eras transparente para el anochecer.
Sobre tu cabello mariposas rectangulares
se mezclaban como cremas de almizcles,
yo estaba encantado con los segundos que estabas frente a
mí,
Aún persisten, en algún lugar del universo,
esos peregrinajes azules que hacíamos para ver
como caían meteoritos en el ártico.
Se disolvía el cielo, sonaba un violín en armónicas
oscilaciones,
ángulos rectos sobre la quietud se erigían como gigantes,
letargos catárticos azotaban con látigos de seda,
plúmbeos elefantes samaqueaban el camino,
estrépitos de brumas colisionaban a toda velocidad
y sílabas asonantes caían como lluvia mientras el sol
lograba desterrar toda la oscuridad.
Etiquetas:
poema del libro: PARED DEL SOL
domingo, 12 de abril de 2015
SAGRA DELLE CILIEGIE
Sardegna, junio de 2008.
¿Recuerdas el color de
las cerezas sobre las mesas en verano?
Ese sabor que parecía
el verde de las aguas
y el rojo de un pecho
enamorado.
Yo, el extranjero, y con una dicción entrecortada
queriéndote decir que
me iba pronto y que jamás el mar
que recorrimos en las
costas mediterráneas tocaría con desidia
tus pies de cernícalo
celeste, pero recuerda:
solamente yo me
acomodaba a tus palabras encendidas.
Mi piace la vita e il silenzio, decías itálicamente,
yo desconocía la
refulgencia del tiempo
y los barcos de
aventureros navegantes se alejaban cada tarde
del puerto y desde palcos
saturnianos
vimos extinguirse días
extensos y geométricos.
Las cerezas tenían otro
dulce en tus manos,
¿por qué no se detuvo
el tiempo en los árboles de la isla?
Todo evento así como
sucede desaparece
y las entrañas no
pueden con el curso de la letanía,
tú hiciste manjares que
se guardaban en la nevera
mientras yo respondía
cada mañana
a los zumbidos que me
avisaban que el presagio
solo era una avenida
larga que iba al firmamento.
Mi piace la vita e il silenzio, decías para retener
mi viaje, mi futuro
naufragio
y yo desconocía la
refulgencia del tiempo.
Etiquetas:
poema del libro: PARED DEL SOL
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



