New york, 10 de octubre del 2010
Me miro al
espejo, cada vez encuentro menos cabello
sobre mi cabeza,
acomodo mis gafas con potente lentitud y me
digo:
el
futuro es el sitio donde voy a pasar el
resto de mi vida.
Leo el diario
y veo el rostro sonriente de Gregory Olsen,
su sonrisa
gigante, como de detonación atómica,
flotar como globo es extraordinario, son sus
palabras,
la gravedad
ha perdido su fuerza de fantasma.






